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Fibrilación auricular: la importancia del diagnóstico precoz

Publicado en El País el 18 de febrero de 2017

Jesús M. Paylos

Director de la unidad de Arritmias del Hospital Universitario HLA Moncloa

La fibrilación auricular (FA) es la arritmia más común en los seres humanos por encima de los 50 años. Se trata de un problema de salud que afecta a un elevado número de personas y que genera un importante coste económico y sanitario, aumentando hasta cinco veces el riesgo potencial de padecer un ictus en las personas que la sufren requiriendo anticoagulación oral.

Sin embargo, las técnicas para su diagnóstico y tratamiento presentan elevadas tasas de eficacia con un único condicionante: cuanto antes se diagnostica la FA, mayores son las posibilidades de éxito.

El origen de la FA se halla en las venas pulmonares. Desde hace algunos años, para tratar de forma definitiva estas arritmias, se ha apostado por desconectar eléctricamente y de forma circunferencial completa las venas pulmonares de la aurícula izquierda. Para ello se han utilizado diversas formas de energía, como la radiofrecuencia, el láser o, en nuestro caso, el frio. Esta técnica consiste en utilizar un balón de doble cámara, sobre el que se hace recircular óxido nitroso que permite lograr esa desconexión congelando el punto crítico de la unión de las venas con la aurícula izquierda, todo mediante una aplicación de 240 segundos a una temperatura media de -50o C. La lesión generada por frío, a diferencia de la del calor, no produce proliferación de fibroblastos, que son la base de la formación del tejido cartilaginoso responsable de la retracción fibrótica de una cicatriz, minimizando de esta manera el riesgo potencial de complicaciones, entre otras, la estenosis de las venas pulmonares.

Esta técnica la aplicamos desde 2008, año en que se introdujo en España con muy buenos resultados, publicando los primeros casos en la Revista Española de Cardiología en 2009. Asimismo, la revista Journal of Atril Fibrillation también evidenció este trabajo con el seguimiento a más largo plazo de pacientes tratados con esta técnica. En estos más de siete años, hemos logrado un porcentaje de éxito muy elevado tras una primera intervención y un 11% de recurrencias clínicas. Tras una segunda intervención, un alto porcentaje de estos pacientes permanecen en ritmo sinusal sin medicación.

Parte del secreto de ese alto porcentaje de éxito está en la selección de los pacientes, puesto que la eficacia de la técnica varía mucho en función del estadio de la FA en el que se realice.

La FA aumenta hasta cinco veces el riesgo potencial de padecer un ictus.

Junto a los resultados ya mencionados en la fase paroxística, en el segundo estadio, la FA persistente de corta duración, con episodios de siete a diez días y que responden bien a la administración de fármacos, la tasa de curación con la intervención con frío se sitúa entre el 60 y 80%. Por último, cuando se trata de la FA persistente de larga duración, aquella en la que el paciente lleva más tiempo padeciendo los episodios y ha sufrido ya el remodelado eléctrico, anatómico y hormonal de al aurícula, el porcentaje de curación puede alcanzar el 60% en una primera intervención, el 72% tras la segunda y el 78% si se apoya con fármacos.

Precisamente aquí está nuestro reto, en ser capaces de mejorar los porcentajes de curación de la FA en estadios más avanzados.